Bacilos tomó la nostalgia por el amor de los 90 y la convirtió en un merengue moderno. La letra habla de cosas que hoy parecen casi “prehistóricas”: cartas escritas a mano, llamadas al teléfono de la casa, flores y hasta los nervios de conocer a los suegros.
Y hay un detalle simpático: Beni pertenece a una generación mucho más joven que Bacilos, así que la canción funciona como un puente entre generaciones. De hecho, Beni contó que creció escuchando a Bacilos y que trabajar con ellos era un sueño
